Las obstrucciones en los conductos biliares son una afección grave que puede llevar a complicaciones como ictericia, daño hepático e infecciones potencialmente mortales. Para tratar estas obstrucciones, a menudo provocadas por condiciones como el cáncer de páncreas y de hígado, se emplean stents que mantienen los conductos abiertos. Sin embargo, estos dispositivos pueden bloquearse con sedimentos bacterianos o cálculos biliares, lo que requiere intervenciones urgentes.
En la actualidad, estas obstrucciones suelen detectarse mediante análisis de sangre, una estrategia que obliga a esperar hasta que los síntomas se agraven. En un avance significativo, un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan (U-M) ha desarrollado un sensor innovador que podría revolucionar el manejo de estas afecciones. Este dispositivo permite a los médicos identificar la acumulación de sedimentos en los stents biliares de manera temprana, facilitando intervenciones antes de que los pacientes presenten síntomas graves.
El sensor, de apenas 8 milímetros de largo y 1 milímetro de ancho, está diseñado para integrarse con stents de plástico. Durante los exámenes médicos, los pacientes usarían un detector tipo cinturón que genera un campo magnético alterno, haciendo vibrar el sensor a frecuencias específicas. Esta vibración permite detectar cualquier acumulación que aumente el peso del sensor, lo que se traduce en una frecuencia resonante más baja.
“Este novedoso sensor permite detectar obstrucciones biliares inminentes sin esperar síntomas clínicos"
Uno de los mayores desafíos técnicos fue asegurar que estas frecuencias pudieran detectarse a través de hasta 18 centímetros de tejido abdominal, que contiene gran cantidad de líquido. Mediante un cuidadoso diseño de hardware y procesamiento digital de señales, los investigadores lograron una precisión impresionante, con una relación señal-ruido de un millón a uno durante las pruebas.
Además de detectar obstrucciones de manera temprana, el diseño innovador evita interferencias entre las señales de transmisión y recepción del sensor, gracias al desacoplamiento en el dominio del tiempo. Actualmente, el sensor se encuentra integrado en stents plásticos, pero los investigadores planean desarrollar una versión compatible con stents metálicos y reducir aún más su tamaño. Esto permitirá instalar múltiples sensores a lo largo de un stent, cada uno con una frecuencia de resonancia única, para detectar obstrucciones en áreas localizadas.
El equipo también tiene como objetivo abaratar la tecnología, desarrollando un detector tipo cinturón más accesible para los pacientes y estableciendo las bases para ensayos clínicos en humanos. Según Richard Kwon, profesor clínico de medicina interna y coautor del estudio, “este novedoso sensor de stent brinda la oportunidad de detectar obstrucciones biliares inminentes sin esperar síntomas clínicos, análisis de sangre o pruebas de diagnóstico por imágenes, que retrasan la intervención”.
Además, los investigadores ven posibilidades de ampliar esta tecnología a otras áreas del cuerpo, como stents coronarios de larga duración, stents vasculares periféricos y stents ureterales, marcando un avance en el monitoreo de dispositivos médicos y en la salud de los pacientes.