El glioblastoma es un gran desafío en Oncología debido a su naturaleza, altamente invasiva, y a las limitadas opciones de tratamiento. Además, el éxito del tratamiento se dificulta debido a su migración más allá de los márgenes del tumor y al rápido crecimiento que tiene. Sin embargo, gracias a un trabajo realizado por un equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza, se puede ver en 3D, in vitro y en tiempo real cómo el tumor se extiende e invade los tejidos provocando metástasis.
En el estudio, un modelo de célula 3D que puede recrear las características de un microtumor intenta avanzar, alarga sus ‘brazos’ y, cuando detecta la presencia de las nanopartículas, se retrae inmediatamente y no puede seguir. Estos parámetros han proporcionado información valiosa al equipo investigador.
"El tratamiento en principio se podría aplicar prácticamente a cualquier tipo de cáncer"
Además, las nanopartículas se han diseñado de tal manera que ha sido posible modular de forma controlada la cantidad de cobre activo liberado y estudiar su efecto en el tumor. El trabajo ha sido realizado entre dos grupos de investigación de la Universidad de Zaragoza, en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, Centro de Excelencia Severo Ochoa (INMA), y el Instituto de Investigación en Ingeniería (I3A). Pertenecen también al Departamento de Ingeniería Química y Tecnologías del Medio Ambiente y el Departamento de Ingeniería Mecánica.
El estudio ha formado parte del proyecto europeo Advanced Grant CADENCE (Catalytic Dual Function Devices Against Cancer) del profesor JesúsSantamaría, del INMA, que ha buscado nuevas vías catalíticas para la lucha contra el cáncer, tratando de evitar los problemas asociados a la quimioterapia y sus efectos secundarios. A este proyecto hay que añadir también el trabajo del profesor José Manuel García Aznar, líder del grupo del I3A, Multiescala en Ingeniería Mecánica y Biológica (M2BE), ligado a la monitorización de esferoidestumoralestridimensionales.
El objetivo del trabajo ha sido estudiar qué sucede en la proliferación y la invasividad de las células cancerosas si se introduce un fármaco con iones de cobre. Para ello, diseñaron nanoestructuras basadas en cobre con diferentes patrones de liberación del fármaco. En el artículo, publicado en la revista científica Small Science, los investigadores ponen el foco en los iones de cobre y en cómo, al liberarlos, se ve afectada la capacidad de estos esferoides para moverse y promover una metástasis localizada.
“Las primeras pruebas se han hecho sobre glioblastoma. Al tratarse de un cáncer tan agresivo, el efecto se vio muy bien. Sin embargo, el tratamiento en principio se podría aplicar prácticamente a cualquier tipo de cáncer”, explica Paula Guerrero-López, investigadora del I3A.
"Vemos si el tumor se reduce o no y somos capaces de monitorizar in vitro y a tiempo real muchas propiedades de los tumores que son altamente preocupantes"
Por su parte, José Ignacio García Peiro, investigador del INMA, detalla que no solamente “vemos si el tumor se reduce o no, también somos capaces de monitorizar in vitro y a tiempo real muchas propiedades de los tumores que son altamente preocupantes, como es su invasividad a tejidos adyacentes”.
Partiendo de esta línea de investigación, el equipo del I3A y del INMA quieren aportar un nuevo abordaje en el tratamiento del cáncer. Así, han desarrollado unas plataformas nanométricas de envío de fármacos, utilizando iones de cobre. Con todo, han podido comprobar sus capacidades y su facilidad para afectar el metabolismo y a sus propiedades tridimensionales.
Del mismo modo, han estudiado los efectos secundarios. Al probar en células sanas, vieron que las células cancerígenas suelen tener más afinidad por el cobre. “Se sienten más afectadas por este tratamiento, mientras que las células sanas no estaban tan afectadas y conseguían sobrevivir más”, concluye Paula Guerrero-López.