La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha ordenado la suspensión del ensayo en fase avanzada de la vacuna experimental contra el norovirus desarrollada por Moderna, después de que se reportara un caso de síndrome de Guillain-Barré en un participante. La compañía informó que la suspensión es de carácter clínico y que el evento adverso está bajo investigación para determinar si existe una relación causal con la vacuna mRNA-1403.
Durante una conferencia telefónica, un alto ejecutivo de Moderna explicó que el caso del síndrome de Guillain-Barré se presentó poco después de la administración de la vacuna, aunque señaló que aún es difícil establecer una conexión directa. “La FDA necesita tiempo para revisar los materiales que presentamos y es posible que regresen con preguntas”, señaló el directivo.
A pesar de la pausa en el ensayo, Moderna aseguró que ya ha completado la inscripción de voluntarios en el hemisferio norte y que no espera retrasos en la incorporación de participantes en el hemisferio sur. La compañía sigue adelante con sus planes de desarrollo en un esfuerzo por diversificar su portafolio y compensar la caída en la demanda de vacunas contra la Covid-19.
"Moderna está comenzando a recortar costes para gestionar una línea de ingresos más baja de manera más eficiente"
"Estamos viendo reducciones apropiadas y evidencia de que Moderna está comenzando a recortar costes para gestionar una línea de ingresos más baja de manera más eficiente", señaló Courtney Breen, analista de Bernstein. En enero, Moderna anunció una reducción en sus costos en efectivo de 1.000 millones de dólares (954,77 millones de euros), además de un ajuste adicional de 500 millones de dólares (477,39 millones de euros) para 2026.
El impacto en los mercados ha sido variado. A pesar de la suspensión del ensayo clínico, las acciones de Moderna registraron un alza del 4% durante la jornada del viernes, cerrando en 33,31 dólares (31,80 euros). Sin embargo, la compañía se mantiene lejos de sus valores más altos, con un precio máximo de 52 semanas de 170 dólares (162,31 euros) y un pico histórico superior a 484 dólares (462,11 euros) durante la pandemia.
En términos financieros, los resultados del cuarto trimestre reflejan una caída del 66% en los ingresos de la empresa, situándose en 966 millones de dólares (922,31 millones de euros). La mayor parte de esta cifra provino de la venta de su vacuna contra la Covid-19, que generó 923 millones de dólares (881,26 millones de euros), en contraste con los 15 millones de dólares (14,32 millones de euros) obtenidos por su vacuna contra el virus respiratorio sincitial (VSR).
Moderna reportó una pérdida trimestral mayor a la esperada
A pesar del recorte en producción y gastos, Moderna reportó una pérdida trimestral mayor a la esperada, con 2,91 dólares (2,78 euros) por acción, superando las previsiones de los analistas, que anticipaban una pérdida de 2,68 dólares (2,56 euros) por acción. James Mock, director financiero de Moderna, atribuyó esta pérdida a un cargo no monetario de 238 millones de dólares (227,24 millones de euros), derivado de la terminación de un contrato con un fabricante externo cuya identidad no ha sido revelada. “Cuando analizamos nuestra capacidad de fabricación, creímos que no necesitábamos ese fabricante en particular y buscamos eliminar el posible desperdicio relacionado con esa capacidad”, explicó Mock en una entrevista.
Moderna ya había anunciado en 2023 la reducción de su producción de la vacuna Spikevax contra la Covid-19, incluyendo el cierre de instalaciones operadas por el fabricante Lonza en Suiza. Estas medidas le permitieron reducir su costo de ventas en 3.200 millones de dólares (3.055 millones de euros) durante el año pasado.
A pesar de los desafíos, la empresa reiteró su pronóstico de ventas para 2025, estimado entre 1.500 y 2.500 millones de dólares (1.432 y 2.386 millones de euros), con la mayoría de los ingresos esperados en la segunda mitad del año. Moderna sigue apostando por el desarrollo de nuevas vacunas de ARNm y confía en que el mercado de la Covid-19 seguirá siendo una fuente de ingresos sostenida a largo plazo.