Seguro que entre tu familia o amigos ya has escuchado a alguien quejarse por la alergia. Puede que incluso tú mismo ya hayas empezado a estar en ese periodo del año en el que necesitas tener pañuelos siempre a mano, ponerte colirio en los ojos o incluso tomar algún antiestamínico. Y es que en 2025, efectivamente, la temporada de alergias al polen ha llegado antes, y el origen, para los profesionales, está muy claro: las incesantes lluvias que han caído en gran parte del territorio nacional durante las últimas semanas y, en general, las inestabilidades que han marcado el tiempo en nuestro país en este principio de año.
“Hemos tenido un invierno tremendamente cálido, y en el mes de marzo se han producido unas lluvias muy importantes que de alguna manera han solventado el estrés hídrico que llevábamos soportando durante algún tiempo, y que comprometía mucho la polinización tanto al principio como al final de la primavera. La estación de alergias se va a adelantar y va a ser más larga, y es posible que, en función de las temperaturas, los niveles de polen también sean más altos, porque va a haber más plantas disponibles para polinizar”, señala a ConSalud.es el alergólogo y presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Juan José Zapata.
En invierno, la temperatura media se ha situado 1,1 grados centígrados por encima de la media de la serie histórica, por lo que en algunas de las comunidades autónomas del centro peninsular más afectadas por las últimas lluvias de este mes de marzo, como Castilla-La Mancha, Castilla y León o la Comunidad de Madrid, la primavera se prevé “muy intensa”. En provincias como Ciudad Real o Toledo, aclaró el propio alergólogo en una rueda de prensa ofrecida la semana pasada, se esperan hasta 6.000 granos por metro cúbico, mientras que en el sur de nuestro país se pueden alcanzar los 1.700, el doble que la temporada pasada.
"En el mes de marzo se han producido unas lluvias muy importantes que de alguna manera han solventado el estrés hídrico que llevábamos soportando durante algún tiempo, y que comprometía mucho la polinización"
En Sevilla, Jaén y Extremadura la temporada será “muy intensa”, pudiendo llegar Cáceres y Badajoz, donde las gramíneas ya solían ser muy elevadas, a los 19.000 granos. En el resto de la periferia peninsular, así como en los archipiélagos balear y canario, se prevén niveles más bajos, si bien recuerda Zapata que la definición de “niveles bajos” es en comparación con el resto de regiones de España, por lo que "es posible que en la zona donde el paciente vive, esos niveles de polen sean lo suficientemente importantes para reagudizarlo y producir síntomas".
Así, es a partir de ahora, cuando han cesado las lluvias y parece que la primavera por fin ha llegado para quedarse, cuando los alérgicos van a sufrir más los estragos de esta temporada. Especialmente en los lugares mencionados anteriormente, además de por toda la costa mediterránea, donde hay muchos plátanos de sombra. “Después, ya en abril, se sumarán las gramíneas, el olivo, las marantaceae, las uricaceae… que están polinizando ahora mismo, así que vamos a tener un escenario en el que prácticamente van a coincidir todos a la vez”, alerta Zapata, quien insiste: la clave está en el agua. “Llevamos varios años en los que están aumentando las temperaturas, y eso hace que también aumente la cantidad de flora disponible. Pero si no hay agua, la flora no tiene rendimiento de polinización”, explica.
LA ALERGIA COBRA CADA VEZ MÁS PROTAGONISMO
Debido a las condiciones climáticas tan cambiantes de los últimos años, y al aumento de lastemperaturas, hay regiones del norte de España a las que están llegando las gramíneas en cantidades más abundantes. En la provincia de Vitoria, apuntó el experto en rueda de prensa, se prevén alrededor de 5.200 granos de gramíneas por metro cúbico. Por eso, destaca Zapata, si bien la patología alérgica polínica casi nunca va a poner en peligro la vida de las personas, y se suelen soportan las molestias que produce, sí que tiene muchos efectos “indirectos” en forma de pérdida de horas de trabajo o de sufrimiento del paciente.
Por todo ello, el alergólogo resalta la importancia de un buen diagnóstico y de tomar medidas preventivas antes de que los síntomas se hagan realmente molestos. “Si el paciente hace un tratamiento en los primeros días que empieza a estar afectado por la alergia, quitamos ese fenómeno inflamatorio primario que se está produciendo, y tenemos muchas posibilidades de que los síntomas no se agraven. En cambio, si esperamos a estar muy mal para tomar un antihistamínico, atacamos la enfermedad cuando está ya en un momento crítico. El antihistamínico pierde validez, y aumentamos los efectos secundarios”, recomienda Zapata.
"En un par de décadas, el 50% de la población mundial tendrá algún tipo de patología alérgica"
Hace falta, en definitiva, más concienciación, tanto por parte de los pacientes como de las autoridades sanitarias. “Hace veinte años, la gente no era tan consciente de lo que suponían las alergias, y era algo de lo que no se hablaba mucho. Ahora, la Organización Mundial de la Salud ha dicho que, en un par de décadas, el 50% de la población mundial tendrá algún tipo de patología alérgica, y no es tan descabellado si tenemos en cuenta el crecimiento exponencial que se está produciendo”, subraya Zapata. El hombre de hoy en día, explica, pasa más tiempo en lugares cerrados, y el índice de contaminación ha aumentado en ellos.
“Cada vez se padecen menos infecciones que ponen en riesgo la vida y se tiene menos contacto con la naturaleza. Todo esto parece que es un escenario que hace que, en vez de tener un arsenal inmunológico pensando para luchar contra patógenos, nuestro sistema esté un poco adormecido, y especializado en ver enemigos donde antes no los veía. La alergia es la epidemia no infecciosa del siglo XXI”, sentencia el alergólogo almeriense.