Hoy, 2 de Abril, se celebra el Día Mundial del Autismo, un trastorno en el neurodesarrollo de origen neurobiológico que se inicia en la infancia. Puede afectar al desarrollo de la comunicación social y conducta, lo que hace que su diagnóstico sea complejo y variado. Se estima que su prevalencia oscila entre el 1 % y el 2 % de la población mundial, lo que le convierte en una de las condiciones del neurodesarrollo más estudiadas en la actualidad. Sin embargo, su comprensión sigue en evolución, lo que ha llevado a cambios en los criterios de diagnóstico y tratamientos.
En la última década, el número de diagnósticos ha aumentado en un 300 %, lo que se atribuye a una mayor concienciación y a la mejora en los criterios diagnósticos
El diagnóstico del autismo suele realizarse alrededor de los 4 años de edad, aunque los signos pueden aparecer mucho antes. En la última década, el número de diagnósticos ha aumentado en un 300 %, lo que atribuye a una mayor concienciación y a la mejora en los criterios diagnósticos, como los establecidos en el DSM-5. Este manual ha hecho más estricta y específica la identificación del trastorno, reduciendo así los casos de falsos positivos. Ana Carbonero, neuropediatra en el Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla y miembro del Grupo de Trabajo de TDAH y Trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), destaca que "el autismo es un diagnóstico clínico, por lo que la entrevista exhaustiva a los padres o cuidadores principales es fundamental, además de la exploración y visualización de la conducta en la consulta".
Intervenciones personalizadas, terapia del lenguaje y estrategias de apoyo en el entorno escolar y familiar son fundamentales para potenciar sus habilidades y fomentar su inclusión social
En cuanto a los tratamientos, la atención temprana es clave para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo. Intervenciones personalizadas, terapia del lenguaje, terapia ocupacional y estrategias de apoyo en el entorno escolar y familiar son fundamentales para potenciar sus habilidades y fomentar su inclusión social. "Los centros infantiles y colegios también ayudan en la estimulación e integración de las personas con TEA", señala la especialista. Sin embargo, a pesar de los avances, persisten desafíos en el acceso equitativo a estos tratamientos, especialmente en países con menos recursos.
AUTISMO EN MUJERES
Uno de los desafíos actuales en la detección del autismo es la baja tasa de diagnóstico en mujeres. A diferencia de los hombres, muchas mujeres autistas logran enmascarar sus dificultades sociales gracias a su capacidad de observación e imitación del comportamiento ajeno. Además, tienden a presentar menos conductas físico-agresivas, lo que contribuye a que pasen desapercibidas y sean diagnosticadas más tarde. "El TEA femenino tiene peculiaridades que a veces se enmascaran, dado que suelen imitar con más frecuencia a sus iguales", explica Carbonero.
A medida que la investigación sobre el autismo avanza, la sociedad enfrenta el reto de promover la inclusión y la comprensión de la neurodiversidad. Carbonero destaca que "un entorno adecuado y estimulante desde el nacimiento garantiza obtener el máximo potencial de cada individuo".
La eliminación de estigmas y la creación de entornos adaptados y accesibles son pasos esenciales para garantizar una mejor calidad de vida para las personas autistas y sus familias.