Aumento de las autolesiones: "Generan un efecto adicitivo y triplican el riesgo de suicidio"

La vocal de la Sociedad Madrileña de Psicología Clínica, Irene de la Vega, explica para ConSalud.es que los comportamientos autolesivos han crecido un 150% entre los adolescentes en los últimos años

Irene de la Vega, vocal de la Sociedad Madrileña de Psicología Clínica (Foto: SMPC)
Irene de la Vega, vocal de la Sociedad Madrileña de Psicología Clínica (Foto: SMPC)
Javier Leunda, redactor ConSalud.es
1 marzo 2025 | 11:00 h
Archivado en:

Este sábado 1 de marzo se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre las Autolesiones. Una jornada que invita a pensar en la gravedad de este fenómeno social que supone la destrucción directa y deliberada de la propia superficie corporal sin intención letal. La autolesión no ha parado de crecer en los últimos años y ya puede considerarse un problema de salud pública, especialmente entre los más jóvenes. No en vano, el 21,7% de los adolescentes españoles afirma haberse autolesionado al menos una vez en la vida, y entre el 1% y el 4% de la población general lo hace de manera repetida.

Desde la Sociedad Madrileña de Psicología Clínica (SMPC) alertan a ConSalud.es de que el crecimiento de este fenómeno requiere un estudio más detallado. “Aunque hace años se consideraba un problema asociado a trastornos mentales graves, como el Trastorno Límite de la Personalidad, hoy está mucho más generalizado, puede verse asociado a otros trastornos, pero también en adolescentes y jóvenes que no tienen ningún diagnóstico” afirma Irene de la Vega, vocal de la SMPC, quien refleja que “su incidencia en adolescentes se ha incrementado un 150%”.

“Es una manera dañina de autorregulación de las emociones cuando sientes que te desbordan. Una vez que se inicia, suele ir a más tanto en frecuencia, como en gravedad, generando un patrón adictivo"

Las autolesiones implican problemas emocionales importantes. Las personas que se autolesionan suelen hacerlo en respuesta a emociones desagradables como tensión, ansiedad, culpa, ira o para resolver una dificultad interpersonal. Otras veces se hace como forma de autocastigo. “Es una manera dañina de autorregulación de las emociones cuando sientes que te desbordan. Una vez que se inicia, suele ir a más tanto en frecuencia, como en gravedad, generando un patrón adictivo y haciendo que la persona puede llegar a sentir que lo necesita”, afirma de la Vega.

Esta progresividad de los episodios de autolesión otorga una mayor importancia a estar alerta, “por eso es importante detectarlo a tiempo y entender qué está pasando”. Con frecuencia, los adolescentes que se autolesionan muestran dificultades para regular correctamente sus emociones, peor rendimiento académico y más problemas sociales. Muchos de ellos pueden acabar cumpliendo criterios de un trastorno mental con el tiempo, y el riesgo de suicidio se eleva tres veces más.

EL PELIGRO DE NORMALIZARLO

El aprendizaje social y la imitación tiene una influencia en el comportamiento autolesivo, al menos en su inicio. “Tenemos que pensar en cómo regular y controlar la información sobre autolesiones disponible en internet, en los medios de comunicación y en las redes sociales” refiere la psicóloga. De no ser así, la exposición a ese contenido puede hacer que se normalice. “El enorme acceso a la información que tienen puede servir para lo bueno y para lo malo. Muchas páginas contienen imágenes de autolesiones, algo que debería evitarse por completo cuando hablamos de prevención” señala.

"Si observamos estos comportamientos en un familiar o persona cercana, es importante no juzgarla y tratar de entenderlo, pero nunca ignorarlo. No podemos pensar que se trata de una fase pasajera"

En esta línea, la SMPC apunta entre las soluciones a este peligroso fenómeno de salud pública el traslado de información fiable y de calidad a la población, la creación de comisiones y grupos de expertos para estudiar el fenómeno, así como la formación adecuada para que los agentes sociales, padres, profesores, profesionales de Atención Primaria y otros adolescentes puedan detectarlo, prevenirlo y ayudar a frenarlo.

Se trata de un fenómeno multicausal que requiere que prestemos más atención, tanto desde el sistema sanitario como desde la sociedad. Asimismo, a nivel individual también podemos intervenir en este tipo de conductas perjudiciales para la salud. "Si observamos estos comportamientos en un familiar o persona cercana, es importante no juzgarla y tratar de entenderlo, pero nunca ignorarlo. No podemos pensar que se trata de una fase pasajera, de una cosa que tengo que dejar pasar, sino que es un problema al que hay que prestar atención porque se puede agravar”, remarca la psicóloga.

CONOCER A NUESTROS JÓVENES

El comportamiento autolesivo, que se inicia en la adolescencia temprana, entre los 12 y 16 años, y alcanza su pico de prevalencia y gravedad entre los 20 y 29 años, puede tener consecuencias graves, entre las que se incluyen infecciones, hospitalización y muerte accidental. Antes de llegar a estos extremos, es importante un abordaje de raíz en los primeros años. “La psicología clínica de la infancia y adolescencia viene bien para disponer de un abordaje concreto de las realidades que están afectando a nuestros jóvenes”, concluye de la Vega.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.