Dr. Arturo Goicoechea: “Sentir dolor no siempre significa que exista un daño real en nuestro cuerpo”

El Dr. Arturo Goicoechea nos explica cómo entender el dolor y los síntomas desde el punto de vista biológico cuando no existe enfermedad

Arturo Goicoechea, neurólogo. (Foto: Penguin Random House)
Arturo Goicoechea, neurólogo. (Foto: Penguin Random House)
Itziar Pintado
31 marzo 2025 | 12:00 h

¿Cuántas veces hemos sentido dolor en una zona concreta del cuerpo sin poder encontrarle explicación alguna? Este síntoma sin explicación médica es más común de lo que parece, o al menos así lo afirma el Dr. Arturo Goicoechea, neurólogo especializado en el abordaje de los síntomas sin explicación. De hecho, el experto define esta experiencia como “un sentimiento, una percepción que conocemos todos porque salvo casos rarísimos, congénitos, de pérdida de receptores de daño, todos lo hemos sentido alguna vez". Es precisamente este el sentido de su último libro ‘Tu cuerpo habla. ¿Por qué me duele si no tengo nada?’, en el que el neurólogo desgrana el significado de los síntomas sin causa médica.

tu cuerpo habla

En este sentido, el neurólogo asegura que definirlo con precisión puede convertirse en todo un reto. “Lo único que podemos asegurar es que cuando en la conciencia aparece la cualidad de dolor en un momento y en un lugar determinado, quiere decir que el organismo ha hecho una transición a un estado de alerta y de protección de esa zona", afirma el experto en declaraciones a Influcare.

"No tiene por qué haber una correlación estrecha entre daño, que sería una afectación de tejidos, y el dolor"

Esta transición a un modo de alerta, según el especialista, no siempre está justificada por una amenaza real. "No tiene por qué haber una correlación estrecha entre daño, que sería una afectación de tejidos, y el dolor", aclara. De allí la importancia de la valoración médica: "Hay que ir al profesional para que investigue, explore y haga las pruebas necesarias para descartar que en esa zona donde se proyecta el dolor haya realmente enfermedad".

Uno de los conceptos que explica el Dr. Goicoechea en su libro es que el dolor no siempre se genera donde se siente. "Nosotros sentimos el dolor en un sitio, pero no se genera exactamente ahí. Puede haber una lesión en la zona donde sentimos el dolor, pero no siempre la hay". Esto significa que podemos experimentar dolor en un lugar del cuerpo que está intacto o, al contrario, no sentir dolor en una zona donde sí existe una lesión real. Esta aparente contradicción genera confusión en muchos pacientes. "Cuesta que los pacientes entiendan este concepto, porque actuamos intuitivamente dando por sentado que lo que aparece en la conciencia es una proyección directa de lo que sucede en el cuerpo", comenta.

Para explicar esta idea, el neurólogo recurre a una analogía con el sonido. "Cuando oímos algo, parece que el sonido se genera en el lugar de origen. Pero en realidad, lo que se transmite son vibraciones mecánicas que viajan por el aire y activan nuestras células sensoriales en el oído. Es el cerebro el que construye la percepción del sonido. Con el dolor ocurre algo similar: no es un reflejo exacto de una realidad objetiva en el tejido, sino un proceso biológico que se produce en nuestro cerebro".

Esta interpretación errónea puede llevar a un estado de hiperalerta en el que el sistema de seguridad del cuerpo se mantiene activado sin una amenaza real. "Si suena una alarma de seguridad en un edificio, hay que inspeccionar si realmente ha ocurrido algo. Puede haber un incendio o un robo, pero también puede ser un error del sistema. Con el dolor ocurre lo mismo: a veces responde a un daño real y otras veces es un fallo en la interpretación del organismo".

"Algunos dolores surgen sin un motivo evidente, especialmente en el interior del cuerpo, donde nuestros sentidos no pueden percibir lo que sucede"

Sin embargo, a veces para su tratamiento "no hay fórmulas mágicas". "La biología es un sistema complejo que busca la supervivencia. Algunas situaciones de dolor tienen explicaciones claras, como cuando un clavo en el zapato nos pincha el pie. Pero otros dolores surgen sin un motivo evidente, especialmente en el interior del cuerpo, donde nuestros sentidos no pueden percibir lo que sucede", subraya el neurólogo.

En la actualidad, la sobreinformación puede dificultar la comprensión adecuada de los síntomas. "Vivimos en una era donde estamos expuestos a muchas explicaciones superficiales sobre la salud. Nos conformamos con aliviar el síntoma sin preguntarnos por qué ocurre. Si nos duele la cabeza, tomamos un analgésico sin cuestionarnos si hay una razón biológica para ese síntoma", indica el experto.

Para abordar los síntomas sin enfermedad, el Dr. Goicoechea insiste en la importancia de la información adecuada. "Lo primero que hay que hacer es asegurarse de que no hay una patología real mediante pruebas médicas rigurosas. Una vez descartada, el siguiente paso no es resignarse, sino entender que el problema está en el sistema de alarma del cuerpo y no en un daño físico".

"Los síntomas sin daño físico son reales para quienes lo padecen, pero es posible cambiar la interpretación del cerebro con información adecuada. La solución no es ignorarlo ni tratarlo como si fuera psicológico, sino entender que el cerebro puede cometer errores en su percepción y que podemos trabajar en corregirlos", concluye el experto.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.