El sobreuso de inhaladores presurizados en España creció hasta los 19 millones de unidades en 2024

España se aleja de la regulación europea, la cual apuesta por tecnología alternativa con menos huella de carbono

Aumenta el consumo de inhaladores presurizados en España (Foto. IA)
Aumenta el consumo de inhaladores presurizados en España (Foto. IA)

La terapia inhalada crece en España un 3,4% hasta las 34,8 millones de unidades. Los inhaladores presurizados, también conocidos como inhaladores de dosis medida o MDI, fueron los dispositivos de terapia inhalada más utilizados en España en el 2024. Su cuota de mercado sigue en ascenso: en 2020 era de un 49,3% sobre el total de nuestro país, en 2023 ya era de un 53,7%, y en el año pasado alcanzó el 54,4%. De los casi 35 millones de inhaladores que se consumieron, 18,9 millones fueron MDI.

A su vez, existen otras dos opciones de terapia inhalada, cada una con una tendencia de consumo diferente. Si bien los dispositivos de polvo seco (DPI) aumentan sus ventas significativamente, de 13,7 a 14,1 millones de inhaladores (2,94%), la niebla fina o SMI decrece en 100 mil unidades hasta los 1,7 millones (-5,4%).

Los MDI contienen propelentes con HFC. Estos gases tienen un potencial de calentamiento atmosférico miles de veces mayor que el CO2

Sin embargo, detrás del consumo de los inhaladores presurizados existen una serie de problemas asociados a ellos. El crecimiento proviene casi por completo de su uso en terapias de mantenimiento, ya que el MDI se mantiene estable como terapia de rescate, evidenciando un sobreuso que es desaconsejado por numerosas asociaciones de pacientes y sociedades científicas, como la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), o la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), entre otros.

En 2024, el Congreso de los Diputados también se posicionó en contra de los inhaladores presurizados mediante una PNL, recomendando el uso de tecnología de polvo seco. “En España el uso de estos gases es de un 56%, muy por encima de la media del resto de países europeos. Es difícil que consigamos cumplir los plazos, pero nos esforzaremos”, señaló entonces la socialista Carmen Martínez.

Estos posicionamientos se deben a que los MDI contienen propelentes con HFC. Estos gases tienen un potencial de calentamiento atmosférico miles de veces mayor que el CO2, y son altamente dañinos tanto para la salud humana como para la del medio ambiente. Paradójicamente, el calentamiento global afecta en especial a sus propios usuarios, los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, empeorando la calidad del aire y consecuentemente su estado de salud.

Los inhaladores de polvo seco y los de niebla fina se presentan como opciones más sostenibles y respetuosas con el medioambiente, ya que están exentos de PFAS

La presencia de HFC en los inhaladores presurizados provoca que el uso de un solo dispositivo emita más que un trayecto en coche Madrid – León. Trasladado al consumo anual en España, equivale a 42.372 trayectos aéreos Madrid – Barcelona. Pese a sumar poco más de la mitad del total de dispositivos vendidos en 2024, provocó el 97,3% de todas las emisiones relacionadas con la terapia inhalada.

La Unión Europea ya ha tomado cartas en el asunto. A través de un Reglamento Europeo en febrero de 2024, va a imponer cuotas a la venta de MDI que serán aplicadas a partir del 1 de enero de 2027. Desde ese entonces, se comercializarán como máximo el 85% de los inhaladores presurizados vendidos en 2020, pasando en 2030 a tan solo el 21% a lo que se añade la propuesta de prohibición de la ECHA de aquellos inhaladores que contengan PFAS de algunos inhaladores presurizados. La posición de la Unión Europea al respecto es contundente ante un producto que sigue creciendo en usuarios año tras año y que más pronto que tarde deberá adaptarse a las restricciones que se le plantean.

Frente a la problemática de los MDI, ya existen alternativas posicionadas en el mercado desde hace años. Los inhaladores de polvo seco y los de niebla fina se presentan como opciones más sostenibles y respetuosas con el medioambiente, ya que están exentos de PFAS y llegan a reducir en algunos casos hasta el 90% la huella de carbono, además de seguras y beneficiosas para los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas.

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