La educación sexual es un pilar fundamental en el desarrollo de los adolescentes. Y no se trata solo de prevenir embarazosno deseados o infecciones de transmisión sexual (ITS), sino de proporcionar herramientas para que los jóvenes comprendan su propio cuerpo, sus emociones y las relaciones interpersonales de una manera saludable. Sin embargo, en muchos países, entre los que se incluye España, la educación sexual sigue siendo un tema tabú o tratado de forma superficial, lo que deja a los adolescentes expuestos a información inexacta y a riesgos evitables.
Con el objetivo de incidir en la importancia de adquirir y mantener hábitos sexuales saludables que contribuyan a nuestro bienestar y felicidad, cada 14 de febrero se celebra el Día Europeo de la Salud Sexual. Se trata de un día para recordar la importancia de la educación sexual, que en muchos países continúa siendo escasa. Es el caso, por ejemplo, de nuestro país.
"En España no hacemos educación sexual, y por eso estamos a la cabeza en embarazos no deseados, especialmente en adolescentes"
“En España no hacemos educación sexual, y por eso estamos a la cabeza en embarazos no deseados, especialmente en adolescentes. Además, también estamos arriba en índices de transmisión de infecciones genitales, donde tenemos un repunte asombroso y escabroso”, explica para Estetic.es la psicóloga y sexóloga Nayara Malnero, quien añade que “no veo otra forma de prevenir los embarazos no deseados y las ITS que la educación sexual”.
Pero, ¿por qué es tan importante en la adolescencia? Los adolescentes experimentan grandes cambios físicos y emocionales tras la pubertad. En esta etapa, se desarrolla el deseo sexual y comienzan a surgir muchas preguntas e inquietudes. Sin embargo, sin una educaciónsexual adecuada, esas dudas pueden quedar sin resolver o, peor aún, son respondidas por fuentes poco fiables, como la pornografía o el boca a boca. “La educación sexual es fundamental siempre, desde que son pequeños, pero en la adolescencia especialmente, pues es el momento en el que se inicia la actividad sexual”.
Además, existe otro factor de riesgo: la baja percepción del peligro que caracteriza a esta etapa. “La adolescencia es un periodo en el que la percepción del riesgo es muy baja, y el desconocimiento genera riesgo a todos los niveles”, advierte la experta.
LOS OBSTÁCULOS PARA IMPLEMENTAR UNA EDUCACIÓN SEXUAL EFECTIVA
Uno de los mayores retos para que la educación sexual llegue de manera efectiva a los adolescentes es el tabú que aún rodea este tema. “Existen dos desafíos principales a la hora de impartir educación sexual dentro de las escuelas. El primero es el propio tabú y la vergüenza que existe a la hora de hablar de esto. Esto deriva de la falta de formación. Por ejemplo, los profesionales sanitarios como ginecólogos o urólogos no tienen formación en sexualidad. Del mismo modo ocurre con el profesorado”, explica la sexóloga.
Además, los profesionales de la educación y la salud siguen enfrentándose al miedo a las reacciones de los padres. “Los profesionales continúan teniendo miedo al qué dirán los padres”. Pero esto no es todo: aún no hay una educaciónsexual estructurada y basada en información real, lo que lleva a los adolescentes al desconocimiento de aspectos tan esenciales como el funcionamiento de su propio cuerpo, las implicaciones emocionales de las relacionessexuales o los riesgos de embarazos no planificados e ITS.
“Los profesionales continúan teniendo miedo al qué dirán los padres”
MÁS ALLÁ DE LA PREVENCIÓN: LA SALUD MENTAL
Otro aspecto clave de la educación sexual es su impacto en la salud mental. Más allá de prevenir riesgos físicos, esta educación ayuda a mejorar la autoestima, fomentar el respeto propio y hacia los demás, y prevenir situaciones de abuso.“Es lo que ayuda a mejorar la autoestima de las personas. Pero es, además, la única alternativa para prevenir el abusosexual infantil, las relaciones tóxicas, los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual. Evitaría que hubiera tanto trabajo en las clínicas de sexología en terapia sexual y de pareja”.
Con todo, la experta resume su enfoque con una metáfora sencilla:la educaciónsexual no trata de reprimir la sexualidad, sino de aprender a disfrutarla de forma segura. “A los adolescentes les hablo de que la sexualidad es para pasarlo bien. A mí, me encanta ir al parque de atracciones y disfrutar de ellas dejándome llevar, pero nunca lo haría sin ponerme el arnés. La educaciónsexual habla de cómo aprender a disfrutar plenamente sin riesgos y sin tener que arrepentirme mañana”.
La educaciónsexual es mucho más que una asignatura pendiente: es una necesidad urgente. No solo es clave para la prevención de embarazos no deseados e ITS, sino que también tiene un impacto directo en la autoestima, la toma de decisiones y las relaciones interpersonales. Tanto las escuelas como las familias deben asumir su responsabilidad en esta área para garantizar que los adolescentes crezcan con el conocimiento y la seguridad necesarios para vivir su sexualidad de manera sana y responsable.