"El principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de pene es la infección por VPH"

El Dr. Rodrigo García-Baquero, urólogo, explica en Estetic qué otros factores de riesgo existen para desarrollar la enfermedad, los métodos de prevención y las posibles vías de tratamiento

El Dr. Rodrigo García Baquero, especialista en Urología y Andrología, habla del cáncer de pene (Foto. Fotomontaje Estetic)
El Dr. Rodrigo García Baquero, especialista en Urología y Andrología, habla del cáncer de pene (Foto. Fotomontaje Estetic)
Verónica Serrano
18 julio 2024 | 10:00 h

El cáncer de pene es una enfermedad poco frecuente en los países desarrollados. En España, la incidencia es de 0,94% casos por cada 100.000 habitantes, tal y como explica en declaraciones para Estetic el Dr. Rodrigo García-Baquero, especialista en Urología y Andrología en el Hospital Universitario Puerta del Mar (Cádiz) y portavoz de la Asociación Española de Urología (AEU). En cambio, en otras regiones como en América del Sur, el Sudeste Asiático o parte de África, la incidencia es mayor, donde representa el 1-2% de todos los tumores malignos en hombres. Países como Brasil o Uganda superan los 8,3 y los 10 casos por 100.000 habitantes, respectivamente.

“Esta diferencia entre áreas geográficas parece explicarse por 2 factores de riesgo bien definidos, como son la ausencia de una correcta higiene genital y la incidencia de infección del VPH”, indica el doctor. Añade, además, que el acceso limitado a una asistencia sanitaria óptima podría influenciar ambas situaciones, que repercute también en un posible retraso de los diagnósticos. Como en todos los tumores, “en el diagnóstico precoz está la clave, y si el cáncer de pene se identifica precozmente, en fases localizadas y bien delimitado, la supervivencia relacionada a 5 años es del 81%”, señala el urólogo. En cambio, en casos de metástasis el porcentaje disminuye al 16%.

El cáncer de pene “suele presentarse como una lesión sobreelevada y ulcerada en el pene, generalmente glande y/o prepucio, en ocasiones de aspecto infeccioso, con pus y olor fétido”. El experto explica que, desde 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda clasificarlo según su asociación o no al virus del papiloma humano o VPH, teniendo en cuenta que es un factor de riesgo evidente. Y para favorecer el diagnóstico y detectar posibles síntomas, “la retracción habitual del prepucio es doblemente importante”, ya que “permite una correcta higiene y la visualización de lesiones de pequeño tamaño, que pudieran quedar ocultas” y evolucionar negativamente con el paso del tiempo”.

"Cualquier masa endurecida, ulcerada y sobreelevada en el pene, fundamentalmente en la mucosa del glande o en la piel del prepucio, es altamente sospechosa de ser un cáncer de pene"

Como se comprueba, es de vital importancia prestar atención a la prevención, consultando con el médico de Atención Primaria o al especialista. “Cualquier masa endurecida, ulcerada y sobreelevada en el pene, fundamentalmente en la mucosa del glande o en la piel del prepucio, es altamente sospechosa de ser un cáncer de pene”, recuerda el Dr. García-Baquero. Además, conviene tener en cuenta “cualquier úlcera o lesión que no termine de cicatrizar en un tiempo lógico, o verrugas de gran tamaño”, ya que “podrían ser precursoras de un cáncer de pene, y deberían ser valoradas”. Asimismo, el urólogo explica que los pacientes con fimosis, sea cual sea su edad, deberían ser derivados.

Y, precisamente, para prevenir la enfermedad, hay que poner medidas contra los factores de riesgo. Por este motivo, es relevante considerar a los pacientes con fimosis que no pueden retraer el prepucio para descubrir el glande, condición que aumenta el riesgo porque “condiciona un estado inflamatorio crónico que puede llegar a generar un tumor”. El tabaquismo es otro factor de riesgo importante, pero el principal de todos ellos es la infección de transmisión sexual del virus del papiloma humano (VPH), “muy prevalente y contagiosa”.

“El 80% de las lesiones precancerosas y más del 50% de los tumores de pene agresivos se asocian al VPH. La buena noticia aquí es que la vacunación para las cepas más oncogénicas es factible, efectiva y recomendable en varones”, indica el Dr. García-Baquero. Además, señala que “el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ya exige que la vacunación en varones se incorpore en el calendario vacunal de las distintas Comunidades Autónomas antes de los 12 años”. “Esto supone un gran avance en la prevención de esta enfermedad", añade.

ABORDAJE DEL CÁNCER DE PENE

Los pacientes diagnosticados con cáncer de pene deben recibir un tratamiento personalizado, pues todo depende del grado, el tamaño y la agresividad del tumor. Sin embargo, “en esta enfermedad, mucho más que en otras, el tiempo juega claramente en nuestra contra”, por lo que el urólogo destaca la necesidad de un “abordaje radical de la lesión inicial mediante cirugía y un estudio diagnóstico dirigido para el manejo precoz y efectivo del cáncer de pene”. La cirugía es, precisamente, “el tratamiento más empleado y el más efectivo” y en aquellos casos en los que la lesión se encuentre bien delimitada, superficial y poco agresiva, con la extirpación puede ser suficiente.

En cambio, “si la lesión es de mayor tamaño y tiene mayor profundidad, infiltrando los tejidos subyacentes, puede ser necesario la glandectomía (amputación del glande), la penectomía parcial (sección de cierta longitud del pene), o la penectomía total (amputación de toda la longitud del pene). El experto recuerda que “durante la cirugía siempre se persigue la curación oncológica del paciente y reducir el riesgo al mínimo de cualquier recidiva en el futuro”, lo cual “no excluye la aplicación de distintas técnicas quirúrgicas reconstructivas, en el mismo acto quirúrgico o a posteriori, que posibilitan la recuperación del aspecto fálico, la micción en bipedestación (de pie) e incluso la función sexual”.

"Si el cáncer de pene se identifica precozmente, en fases localizadas y bien delimitado, la supervivencia relacionada a 5 años es del 81%"

Además de estas técnicas, puede ser necesario combinar la cirugía con una linfadenectomía (vaciamiento ganglionar de la zona inguinal) en aquellos casos en los que “hay riesgo de afectación tumoral de los ganglios inguinales”. El uso de la radioterapia y quimioterapia “suele quedar reservado a estadios más avanzados de la enfermedad, cuando hay metástasis a distancia y la enfermedad no es abordable quirúrgicamente”, añade el doctor. Sin embargo, “la respuesta a este tipo de tratamientos no suele ser completa y el pronóstico en estas situaciones no suele ser bueno”.

En cualquier caso, “la prevención y el diagnóstico precoz en el cáncer de pene es fundamental”, insiste el experto, pues el diagnóstico temprano “permite llevar a cabo una cirugía menos agresiva y mutilante y, lo más importante, aporta un muchísimo mejor pronóstico para el paciente”. En cambio, pueden jugar en su contra la baja incidencia de este tipo de tumor y la escasa concienciación de la población, incluso por parte de algunos profesionales sanitarios. Ello puede derivar en un retraso de los diagnósticos y en un peor control de la enfermedad.

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