Prevenir antes que curar: "El objetivo es evitar que las líneas de expresión se vuelvan arrugas"

La Dra. Cristina Eguren, dermatóloga vicecoordinadora del GEDET, explica en Estetic.es a qué edad es recomendable comenzar a prevenir el envejecimiento y cuál es la mejor forma de hacerlo

La Dra. Cristina Eguren, dermatóloga vicecoordinadora del GEDET, explica en Estetic.es a qué edad es recomendable comenzar a prevenir el envejecimiento (Foto. Estetic.es)
La Dra. Cristina Eguren, dermatóloga vicecoordinadora del GEDET, explica en Estetic.es a qué edad es recomendable comenzar a prevenir el envejecimiento (Foto. Estetic.es)
Carmen Bonilla
12 febrero 2025 | 10:00 h
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El envejecimiento de la piel es un proceso natural e inevitable, pero en los últimos años, los avances en dermatologíaestética han permitido ralentizar su aparición de manera efectiva. Uno de los tratamientos más populares en este sentido es el uso de neuromoduladores con fines preventivos, una técnica que ayuda a retrasar la formación de arrugas antes de que se instalen de forma permanente en el rostro. A diferencia de otros procedimientos diseñados para corregir los signos visibles del envejecimiento, el enfoque preventivo con neuromoduladores busca evitar que las líneas de expresión se conviertan en arrugas estáticas. Su aplicación estratégica en ciertas áreas del rostro permite relajar temporalmente los músculos faciales, reduciendo la actividad que genera pliegues en la piel con el paso del tiempo.

El uso de neuromoduladores como medida preventiva no responde a una edad específica, sino a las necesidades individuales de cada persona. “El momento ideal para comenzar con los neuromoduladores depende más de las características individuales que de la edad”, explica para Estetic.es la Dra. Cristina Eguren, dermatóloga y vicecoordinadora del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET). “En general, puede considerarse a partir de los 25-30 años, cuando comienzan a aparecer las primeras líneas de expresión dinámicas que no desaparecen completamente al relajar el rostro. El objetivo es prevenir que estas líneas se conviertan en arrugas permanentes”.

“El momento ideal para comenzar con los neuromoduladores depende más de las características individuales que de la edad”

Este enfoque ha cobrado gran relevancia en los últimos años, especialmente entre personas jóvenes que buscan mantener una apariencia fresca y natural sin recurrir a tratamientos más invasivos en el futuro.

¿CÓMO FUNCIONAN LOS NEUROMODULADORES EN LA PREVENCIÓN DE ARRUGAS?

El mecanismo de acción de los neuromoduladores es sencillo, pero altamente efectivo. “El tratamiento actúa relajando temporalmente los músculos responsables de las expresiones faciales que generan arrugas dinámicas, como las del entrecejo, la frente o las patas de gallo”, señala Eguren. “Al reducir la actividad muscular, evita que estas líneas se marquen y con el tiempo se conviertan en arrugasestáticas”. En otras palabras, al minimizar la fuerza de contracción de ciertos músculos, se evita que la piel se pliegue de manera repetitiva, lo que retrasa significativamente la aparición de arrugas permanentes.

Sin embargo, aunque se trata de un procedimiento seguro, su aplicación en pieles jóvenes debe realizarse con criterio y moderación. “Es fundamental usar dosis bajas y estratégicamente localizadas para conservar la naturalidad y la expresividad facial”, advierte la especialista. “Además, se debe valorar cuidadosamente si el paciente realmente lo necesita, priorizando siempre la prevención sobre el exceso. Es clave acudir a un profesional cualificado para garantizar un tratamiento seguro y personalizado”. Uno de los principales temores en torno a este tratamiento es la posibilidad de que el rostro pierda expresividad. Sin embargo, cuando se administra correctamente, los resultados son sutiles y favorecen un aspecto descansado y rejuvenecido sin alterar la fisonomía.

¿CUÁLES SON LAS ZONAS MÁS TRATADAS?

Las áreas del rostro más propensas a desarrollar arrugasdinámicas son las que reciben mayor atención en estos tratamientos. “Las más comunes son las que tienden a desarrollar arrugas dinámicas con mayor frecuencia, como el entrecejo (líneas glabelares), la frente y las patas de gallo alrededor de los ojos”, explica la dermatóloga. “Estas zonas son las más afectadas por los movimientos faciales repetitivos”. Gracias a la capacidad de los neuromoduladores para relajar selectivamente los músculos responsables de estas líneas de expresión, se logra un efecto preventivo que mantiene la piel lisa por más tiempo.

“Mantener hábitos saludables, como evitar el tabaco y llevar una buena alimentación y descanso, también contribuyen a potenciar los efectos preventivos”

MANTENIMIENTO Y CUIDADOS COMPLEMENTARIOS

Una vez iniciado el tratamiento con neuromoduladorespreventivos, es necesario mantener una rutina adecuada para prolongar sus beneficios. “Para mantener los resultados es necesario repetir el tratamiento cada 4-6 meses aproximadamente, dependiendo de la actividad muscular de cada paciente”, indica Eguren. “Sin embargo, si se decide interrumpir, las arrugas no empeoran, simplemente regresan a su estado natural progresivo”.

Además, la especialista recomienda acompañar el tratamiento con hábitos saludables que potencien su efectividad. “Recomiendo complementar con una rutina de cuidado de la piel adaptada a las necesidades del paciente. Esto incluye correcta limpieza, antioxidantes, protecciónsolar y retinoides para estimular la regeneracióncelular”, señala. “Mantener hábitos saludables, como evitar el tabaco y llevar una buena alimentación y descanso, también contribuyen a potenciar los efectos preventivos”.

El uso de neuromoduladores preventivos se ha consolidado como una estrategia efectiva para quienes desean retrasar la aparición de arrugas y preservar la juventud de la piel sin recurrir a tratamientos más invasivos. Aplicados con criterio y en manos expertas, ofrecen un resultado natural que permite envejecer de manera armónica y progresiva. Cada vez más personas jóvenes optan por esta técnica, entendiendo que la prevención es clave cuando se trata del cuidado de la piel. La clave está en la moderación y en elegir siempre profesionales especializados para garantizar un resultado seguro y favorecedor.

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