El papel de los colegios de odontólogos es fundamental para garantizar la formación continua, la defensa de los intereses de los profesionales del sector así como el bienestar de los pacientes. Así lo explica en una entrevista concedida a Dentalia, el presidente del Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos, el Dr. Jesús Frieyro González, que pese a su singular comienzo en la presidencia del Colegio ha vivido una etapa de transformación y modernización del mismo. Una etapa que ha abarcado desde la digitalización de los trámites colegiales hasta la consolidación de una oferta formativa de calidad, todo ello sin perder de vista los desafíos que enfrenta la profesión.
Doctor Frieyro, usted preside el Colegio de Odontólogos de Asturias desde 2019 y actualmente está en su segundo mandato. ¿Cuál es el balance que hace de estos años al frente de la institución?
Cuando asumimos la presidencia, veníamos de un periodo de 26 años sin elecciones en el Colegio, y nos marcamos una serie de compromisos que hemos cumplido, algo que no es muy común en nuestro país. Entre esos compromisos estaba reducir las cuotas colegiales sin tocar el patrimonio del Colegio, incrementamos la formación continuada, incluso con muchas actividades gratuitas, y trabajamos intensamente en la digitalización del colegio.
“Hemos conseguido digitalizar el colegio y que todos los trámites se pueda hacer desde el móvil o el ordenador”
Hoy, podemos decir que casi todos los trámites se pueden hacer desde el móvil o el ordenador, lo que facilita mucho la vida de los colegiados. Hemos conseguido este que era un objetivo importante porque el colegio estaba un poco retrasado en este aspecto. Además, la respuesta a las actividades y eventos, como el simposio de verano con premios para los colegiados… En definitiva, notamos que hay un feedback muy positivo de los colegiados.
Su mandato coincidió con un momento histórico complejo: la pandemia. ¿Cómo recuerda ese periodo?
Fue un momento muy complicado. A los odontólogos en este país nos trataron como sanitarios de segunda, que no estábamos ni en riesgo, pese a estar en primera línea de contacto con el virus. Protesté en los medios porque nos asignaban una vacuna sin tener en cuenta nuestro nivel de exposición.
Ese fue un momento muy complicado, hubo mucha incertidumbre. Desde el Colegio recomendé cerrar las clínicas y atender solo urgencias, como hice yo con mi clínica, aunque no estábamos obligados a cerrar. Fue un momento histórico.
La odontología ha evolucionado rápidamente con los avances tecnológicos. ¿Cómo se han adaptado a estos cambios?
La digitalización lleva muchos años en marcha. Yo mismo trabajo con escáneres desde hace más de 15 años. Lo que ha cambiado es la precisión y velocidad de las herramientas. Hace muchos años teníamos que echar un polvo en la boca y esperar hasta siete minutos para tomar la impresión… Se ha avanzado en todas las áreas de conocimiento y ahora hablamos de inteligencia artificial o robotización.
“La digitalización lleva en marcha muchos años pero lo que más ha cambiado últimamente es la precisión y velocidad de las herramientas”
Desde el Colegio nos hemos ido adaptando, hemos apostado por la formación continua para que los colegiados estén siempre actualizados y en este aspecto tengan todas las posibilidades de cursos, formaciones y prueben la nueva tecnología disponible hoy en día.
¿Cómo se define la oferta formativa y cómo se ajusta a las necesidades de los colegiados? ¿Ha aumentado mucho en los últimos años?
Antes de ser presidente estuve en la junta como vocal y la verdad es que no ha habido un cambio radical en este aspecto. La calidad de los cursos es muy buena y siempre hemos apostado mucho por la formación.
Siempre recogemos feedback de los colegiados tras cada curso y estamos atentos a sus necesidades. Tenemos redes sociales, página web y canales de comunicación directa. La formación la gestiona un equipo de más de diez profesionales que se aseguran de ofrecer programas de alta calidad adaptados a las demandas actuales.
¿Cómo es la relación del Colegio con la Consejería de Sanidad? ¿En qué punto está la lucha por el reconocimiento de las especialidades en odontología?
La relación tanto con el Ayuntamiento de Oviedo, que es donde tenemos nuestra sede, como con la Consejería, y con la Universidad, que fue algo que teníamos muy claro que queríamos tener, es muy buena. Tengo comunicación directa con ellos por teléfono, email o incluso WhatsApp y mantenemos reuniones a menudo. El trato es cordial y siempre que ha habido un problema nos han atendido muy bien.
“Transmitimos a nuestros colegiados que no se fíen mucho de las empresas que tratan de instigarles a que hagan algo rápido porque salió una ley”
Tratamos de transmitir a los colegiados que por favor no se fíen mucho de las empresas que tratan de instigarles a que hagan algo rápido porque salió una ley… En estos casos, yo particularmente hablo directamente con la Consejería de Sanidad para abordar los nuevos cambios. Durante la pandemia hubo momentos de tensión, pero ahora la relación es fluida y cercana, lo que facilita encontrar soluciones rápidas a los retos que puedan surgir.
En cuanto a las especialidades en odontología, aún está en proceso y hay muchas cuestiones por resolver, cómo definir los criterios para ser especialista o cómo reconocer la experiencia de quienes llevan décadas ejerciendo sin un título universitario específico. Habrá que ver cómo adquirirá la especialidad un dentista que lleva ejerciendo 30 años como periodoncista y que no tiene un máster. Son puntos que aún no están claros, pero se lleva muchísimos años tratando de conseguir la especialización dentro de la odontología, que recordemos, era una especialidad dentro de la medicina.
¿Cuáles son los principales desafíos actuales de la profesión?
Nos preocupa la publicidad sanitaria en la que todo vale, sobre todo en redes sociales, con “el antes y el después”... Todos deberíamos tener sentido común porque debemos estar de acuerdo en que esta es una profesión sanitaria, no solo estética, y hay que respetar la salud del paciente. Puede tener más o menos estética pero es un tratamiento médico.
También está el asunto de la plétora de dentistas. Al final el número de dentistas se va a acoplando a la zona en la que estamos. En Asturias, por ejemplo, ahora hay más jubilaciones que nuevas colegiaciones. Cuantos más dentistas haya, mejor tratados estarán todos los pacientes si son dentistas que hacen su trabajo con la máxima profesionalidad.
¿Cuáles son los objetivos del Colegio para el futuro?
Nuestro objetivo es seguir creciendo en formación y una de las promesas que hicimos en las elecciones fue cambiar los estatutos en cuanto a limitar los años de presidencia a ocho años, es decir dos legislaturas en la presidencia del colegio. Es un asunto que en los próximos años se verá, que también hemos cumplido.
Esta es su última legislatura entonces…
El Colegio seguirá creciendo, cambiará el presidente, pero no creo que cambie la filosofía. Por supuesto, hay que trabajar contra el intrusismo, protegiendo a nuestros colegiados de las personas que no tienen su título y realizan actividades de la odontología, y controlando la publicidad sanitaria y protegiendo el trabajo de nuestros colegiados y también la salud de nuestros pacientes.
No puede vivir la profesión sin un colegio profesional, y es bueno que se sepa que el Colegio está aquí para proteger su trabajo y la salud de los pacientes. Es una institución esencial para la profesión y estamos siempre a disposición de los colegiados para seguir avanzando juntos. Nuestro objetivo es preocupamos principalmente, de todos los colegiados, de su trabajo, pero también de la salud de cada paciente que tratamos.
Para terminar, ¿cómo valora la salud actual de la profesión?
Hay que reconducir la profesión hacia un enfoque más médico. Las redes y la mercantilización han desviado un poco la esencia de la odontología como disciplina sanitaria. Si volvemos a centrarnos en la salud del paciente y mantenemos el compromiso ético, el futuro será mucho mejor y más esperanzador para todos.