Identifican factores biológicos y psicológicos detrás del síndrome de boca ardiente

Relacionan este síndrome que provoca ardor y quemazón en la boca con déficit de vitamina D, alteraciones dolorosas y problemas digestivos y emocionales

síndrome de boca ardiente (Freepik)
síndrome de boca ardiente (Freepik)
CS
26 marzo 2025 | 11:15 h
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Una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) conecta elSíndrome de Boca Ardiente (SBA) con problemas digestivos, variaciones en los niveles de cortisol –hormona del estrés–, déficit de vitamina D, alteraciones musculoesqueléticas y otras alteraciones dolorosas.

Este síndrome es una condición de dolor que cursa con ardor y sensación de quemazón en la boca que normalmente, aparece de forma brusca y acompaña al paciente durante mucho tiempo o incluso siempre. La alteración de la calidad de vida de estas personas se ve afectada en muchos aspectos.

Aunque la causa es desconocida, el trabajo publicado en Oral Diseases determina que el SBA es un proceso global y multifactorial. Los hallazgos nos ofrecen una perspectiva novedosa en el diagnóstico y tratamiento. Este síndrome cursa con ardor y sensación de quemazón en la boca.

Se confirma que las alteraciones gastrointestinales y el déficit de vitamina D tienen un papel importante

“Si un paciente tiene ardor en la boca, ahora se sabe que también habría que revisar su sistema digestivo, niveles de vitamina D e incluso su estado emocional. Esto abre la puerta a tratamientos más personalizados, efectivos y muy probablemente multidisciplinares”, destacan Adelaida Domínguez y Rocío Cerero, investigadoras de la Facultad de Odontología de la UCM.

Mediante un análisis de modelo de redes que permite contemplar toda la constelación de factores que se relacionan entre sí y con el SBA en lugar de ir uno a uno, se confirma que las alteraciones gastrointestinales y el déficit de vitamina D tienen un papel importante, resume Óscar Castaño, responsable del análisis estadístico y también investigador de la Facultad de Odontología.

“La ansiedad, hostilidad -entendida como enojo o enfado- y la depresión, también en relación con esta vitamina, agravan el cuadro y se sugiere el rol de intermediación que jugaría el cortisol con alteraciones musculoesqueléticas, fatiga e incluso cognitivas”, añade Laura Jiménez, psicóloga en este equipo multidisciplinar de la UCM.

Para llegar a estas conclusiones, se analizaron 82 personas (40 con SBA y 42 sin él) en la Facultad de Odontología de la UCM. Durante tres años, se exploraron 80 variables diferentes a través de modelos de redes estadísticas.

Entre las líneas futuras de investigación se encuentra el estudio del papel de las fibras nerviosas finas en el SBA a través de la microscopia confocal de la córnea, o profundizar en la influencia de la vitamina D en relación con otros factores y los problemas digestivos, además de “desarrollar terapias más completas que no solo se enfoquen en la boca, sino en todo el organismo, incluyendo por supuesto la salud emocional”, concluye Cerero investigadora de la UCM.

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