24 . 12 . 2016 / Nº 51

“En el futuro las prótesis dejarán de existir: se imprimirán directamente partes del cuerpo”

Juan Monzón, CEO de Exovite, ha diseñado una férula inteligente impresa en 3D que está a un paso de revolucionar el mundo de los tratamientos traumatológicos.

ANGEL ESPÍNOLA | Madrid - 24-12-2016

El zaragozano Juan Monzón comenzó, hace tan sólo unos años, a idear un proyecto que aprovechara el potencial de la impresión 3D para fines sanitarios. El resultado de su trabajo, la férula inteligente Exovite, no sólo está a un paso de acabar con las tradicionales escayolas para tratar fracturas de huesos, sino que está muy cerca de revolucionar el campo de la traumatología y los tratamientos osteomusculares.

Esta férula no sólo se crea en un proceso de apenas cinco minutos de duración, sino que se imprime, de forma personalizada, sobre el brazo del propio paciente. El dispositivo, además, cuenta con un sistema de electroestimulación de baja frecuencia y un software que permiten al médico dirigir el tratamiento de rehabilitación y al paciente seguirlo desde su domicilio.

El invento, no sólo ha servido a Monzón para que su startup haya sido la primera empresa española seleccionada por Microsoft para su programa de aceleración en Tel Aviv, Israel, sino también para participar, durante dos meses, en un programa internacional de la Singularity University, una escuela patrocinada por Google y la NASA, y ubicada en Silicon Valley, Estados Unidos.

Con motivo de su presencia en las jornadas Salud On Me, Juan Monzón explica a SaluDigital qué planes de futuro tiene su proyecto y cuánto puede dar de sí, tanto la impresión 3D como la bioimpresión.

¿En qué fase se encuentra actualmente vuestro proyecto?

Estamos ya trabajando en 15 hospitales, creciendo mucho y con intención de irnos al extranjero, ya que tenemos propuestas de varios países, incluso de la india. No sólo nos dedicamos a las férulas, sino que tenemos planes específicos que nos piden los médicos, por ejemplo, a nivel de cirugías.

Con dispositivos como el vuestro, ¿se conseguirá que las férulas, no sólo permitan una mayor comodidad y calidad de vida, sino que ayuden también al tratamiento, es decir, que curen por sí mismas?

“La férula inteligente no sólo aporta comodidad sino que ayuda a reducir el tiempo de tratamiento y a mantener en contacto al paciente con su médico”
Esa es precisamente una de las grandes bazas de nuestra tecnología. Hacer férulas en 3D lo hace mucha gente, pero nosotros lo combinamos con una serie de tratamientos para complementar el uso de la férula. El sistema permite saber cómo se encuentra la salud muscular del paciente y electroestimularlo pulsando un botón siguiendo las pautas que le marca su médico. Además, está conectado por bluetooth al móvil del paciente, y le permite intercambiar la información que recibe con los profesionales sanitarios.

Y eso es lo que nos diferencia realmente del resto de dispositivos. Porque cambia la manera que tienen los pacientes de curarse y los médicos de tratarlos.


¿Supone un problema para estos sistemas inteligentes el asunto de la ciberseguridad y el riesgo a los hackeos?

En nuestro caso al menos no, lo tenemos todo muy segurizado, y hay gente trabajando para verificar que todo está correctamente y sin problemas en este aspecto. Además, nuestro software, por ejemplo, nunca guarda información vital del paciente, por lo que no se pueden robar datos personales.

Por otro lado, una vez se le pauta un tratamiento a un paciente, esto queda registrado en el electroestimulador y aunque alguien hackeara la férula y le diera por ejemplo más carga eléctrica de la que debería, los sistemas no funcionarían.

¿Llegará a ser el paciente el que se imprima sus propios dispositivos sanitarios?

"En el futuro daremos un salto enorme con las prótesis dentro del cuerpo y vamos a poder imprimir directamente partes biológicas del cuerpo, gracias a la bioimpreisón"
Sería posible, pero el problema es que una impresora 3D casera, aunque sea muy potente, imprime en uno o dos materiales y para imprimir un dispositivo como el nuestro necesitas al menos cuatro materiales, de grado médico, y con unas condiciones de entorno que complican este proceso.

¿Cuál es el mínimo grado de "invasión" sobre el cuerpo al que se puede llegar usando la impresión 3D, en este caso, en el campo de la traumatología? ¿Las férulas llegarán en el futuro a ser una especie de tatuajes, por ejemplo?

El panorama es maravilloso, daremos un salto enorme con las prótesis dentro del cuerpo y vamos a poder imprimir directamente partes biológicas del cuerpo, gracias a la bioimpreisón. El límite directamente va a ser que cuando rompamos algo de nuestro cuerpo, nos lo imprimirán en 3D. Es decir, en unos años te cortarás un dedo o una mano y te imprimirán una mano que la reemplace.

El tema protésico se acabará y las prótesis comenzarán a desaparecer, porque imagina, si puedo imprimir una pierna otra vez, ¿para qué quieres una prótesis? Imprimiría la pierna y el paciente se la colocaría aunque tenga que estar inmovilizado durante un tiempo.

Aunque es cierto que gracias al grafeno y otros materiales sí que se podrán crear elementos mucho más ligeros y pequeños para las prótesis, pero el objetivo final son los recambios, tener recambios para nosotros mismos.


Esto conllevará que los médicos tengan que saber casi tanto de informática como de Medicina, ¿no?

Sí, y para ello hay que compaginar los lenguajes. En el futuro habrá profesionales específicos medio ingenieros medio médicos. Porque tiene que haber gente específica, personas que conozcan los lenguajes de los dos mundos y sean capaces de traducir a unos y otros profesionales.