11 . 02 . 2017 / Nº 56

Desarrollan un brazo protésico que se controla con el pensamiento

El paciente, a través de impulsos nerviosos, consigue realizar acciones y movimientos hasta ahora inverosímiles con el resto de prótesis robóticas actuales.

REDACCIÓN | Madrid. - 11-02-2017

Aseguran los especialistas que los “brazos biónicos” controlados por los pensamientos del paciente suponen una mejora radical de los brazos artificiales ya existentes, debido a que los modelos actuales dependen de la capacidad de la persona para mover los músculos del miembro dañado, que suelen estar también dañados, por lo que el sujeto únicamente consigue realizar acciones muy limitadas como, por ejemplo, agarrar un objeto.

Al conectar el sistema nervioso desde la columna vertebral hasta una zona intacta del músculo dañado, los pacientes recuperan la capacidad de realizar movimientos más amplios
En muchas ocasiones, esta limitación produce que la persona amputada, se calcula que a uno de cada dos le sucede, acaba abandonando el uso de su prótesis. Sin embargo, una nueva investigación acaba de demostrar que al conectar el sistema nervioso desde la columna vertebral hasta un área intacta del músculo dañado, ya sea esta una zona del pecho del paciente o parte de su bíceps, los usuarios recobran un repertorio de movimientos más amplio, que incluye, por citar algunos, abrir y cerrar la mano, girar la muñeca e incluso mover los brazos hacia arriba y abajo. Para ejecutar todas estas acciones, el propietario de la prótesis sólo ha de pensar que mueve el brazo, igual que si estuviese controlando un miembro fantasma.


Imaginar una acción genera la señal nerviosa que la convierte en posible. Una vez este impulso nervioso alcanza el músculo involucrado, es captado por los sensores electrónicos en la superficie de la piel, encargados de controlar el brazo robótico. Los creadores de esta prótesis ya trabajan para que nuevas órdenes puedan ser programadas, lo que aumentará el rango de acciones al alcance del usuario.

DESPLAZAR EL FOCO

El doctor Darío Farina, del Imperial College de Londres (en Reino Unido), ha dirigido esta investigación, que ha sido desarrollada con la colaboración de otros especialistas de varios países de Europa y también de Estados Unidos y Canadá. “Cuando un brazo es amputado, las fibras nerviosas y los músculos también son cortados, algo que hace muy difícil obtener de ellos señales significativas para elaborar un diseño de prótesis”, ha explicado el director de la iniciativa, que ha añadido, “hemos perseguido un nuevo enfoque, desplazando el foco de acción de los músculos al sistema nervioso”. Para Farina, esta nueva tecnología puede detectar y descifrar las señales “con mayor claridad”, de forma que abre la puerta “a prótesis robóticas más intuitivas y útiles para los pacientes en un futuro cercano”.



Seis amputados han participado voluntariamente en el estudio
Seis voluntarios que habían sufrido la amputación, según cada caso, desde el hombro hacia abajo o justo por encima del hombro han participado en la investigación para desarrollar esta nueva prótesis. Tras realizar una formación con fisioterapeutas, los participantes en el estudio, empleando los novedosos “brazos biónicos”, lograron desempeñar esa amplia gama de movimientos que supera los que las prótesis robóticas actuales permiten. Los investigadores llegaron a esta conclusión al comparar su trabajo con otros estudios previos.

Aunque queda mucho trabajo por realizar, los responsables del dispositivo esperan que la prótesis llegue al mercado en un plazo de tiempo inferior a tres años.